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martes, 15 de septiembre de 2015

CRUDA REALIDAD | Las monjas malditas



La verdadera realidad siempre es cruel, y lo peor aún es que muchas cosas horribles que pasan en el mundo entero siempre quedan impunes como los conflictos en medio orienten o como la explosión que sacudió a toda china. Cosa desesperante es que estas siempre se descubren después de mucho tiempo, después de mucho sufrimiento, de mucha muerte.
Una mujer, después de mucho tiempo, explicó a las autoridades que había sido abusada en muchas instituciones dirigidas por la misma Santa Iglesia católica, en el frio país de Irlanda. ¿Dónde podemos encontrar paz y salvación si no es en la casa de Dios, en la iglesia que domina a muchos países de habla hispana?, entonces no es tan santa después de todo, más bien diabolica y criminal como nos enseñaron la historia, parece que no cambió. Parece que el infierno queda en donde menos lo esperamos.


Esta son las mismas palabras de la misma mujer de esta historia, pero ojo, no me haré responsable de cómo te vayas a sentir cuando leas su historia: “Yo era una niña rechazada por todo el mundo, iba de orfanato en orfanato y todos me rechazaban, uno por uno, nunca nadie me quiso. Fue una niñez muy dura, la mía. Pero, recuerdo que fue un viernes, el último día de tranquilidad que viví en mi infancia perdida. Cuando llegué a ese orfanato vi tantas crueldades, más allá de lo que mi joven mente, en ese entonces, podía imaginar. Yo era parte de un grupo de niñas, y ese día arribamos en la mañana; ni bien llegamos, nos desnudaron para revisarnos. Y ahí fue que conocí a esa malvada monja de mis pesadillas, allí estaba, justo allí, con una gran olla corroída por el tiempo, contenía una sustancia blanca y viscosa, que iba acompañada de una brocha. Nos pintó de pies a cabeza, era como una loción, seguramente era algo para los piojos o algo así. Luego de que nos bañaron y nos dieron unas ropas harapientas, nos llevaron a desayunar, nos dieron avena. Pero era una avena tenía muchos grandes grumos. Me dieron náuseas y vomité. Me sentí físicamente enferma. Y de repente me dieron un manotazo en la cabeza y escuché un grito que me dijo: ¡Cómetela toda!, ese fue el primer día".

Este es el relato de "Irene Kelly" la que sufrió en el instituto dirigido por la misma Iglesia católica en Dublín, Irlanda, desde los seis hasta los once años de edad, durante la década de los años sesenta. Irene, nombre escogido para proteger su identidad, continua su relato a las autoridades: "Eventualmente me llevaron a la guardería, ahí fue donde comenzaron a abusarme física, mental y lo que más me marcó, es que también me abusaron sexualmente; todavía despierto en las noches gritando, mi mente sigue allí, me han destrozado la vida. Era un infierno, mi vida desde entonces es triste y desgraciada, todo los días me abusaban sexualmente, todo tipo de cosas llegaron a introducir en mi vagina, hasta insectos y miembros de animales muertos; sus lenguas asquerosas menguaron mi inocencia, monjas desalmadas; sus risas diabólicas devoraban la poca esperanza, todo eso llegó a un punto donde ya no podía aguantar más esa situación. Así que un día decidí meter mis dedos dentro de un enchufe de corriente.”
Supongamos que es una mentira, todo para destruir la imagen de la Santa Iglesia Católica Apostólica y Romana. Pero, si fuera mentira esta misma institución religiosa de Irlanda, no hubiera ofrecido compensaciones financieras a cambio de que las víctimas guardaran silencio.
Y sigue su relato, posiblemente el más sórdido que me ha tocado traducir e investigar: “Cuando desperté luego de haber intentado suicidarme, había un doctor al lado de mi cama, el doctor me preguntó por qué lo había hecho. Yo le dije que por toda la crueldad y el dolor. Y una monja me interrumpió y le dijo al médico: ´Se lo dije, esa niña es un demonio; el diablo está dentro de ella´”. Todo era caos recuerda Irene. "Bebés llorando todo el tiempo, por dolor o por hambre o porque querían que alguien los cargara. Aun puedo escuchar esos gritos y llantos". Rememora ella, la Iglesia católica debería estar avergonzada de lo que ha ocurrido.
Ella a raíz de todo lo que vivió reflexiona también: "Han destruido la vida de tantas generaciones de niños. Nunca quise una familia, ni casarme o tener niños, porque para mí el mundo era un sitio cruel". Pero todo dio un vuelco cuando quedó embarazada por primera vez. "El sentimiento de ese bebé me cambió. Me pregunté cómo alguien podía abusar de un ser tan pequeño. Estaba asustada de ser mamá. De herirlo o ser una mala madre".

Ahora, Paolo en la oscuridad, te hará enterar un poco más de estos casos en Irlanda, este es el producto de mis investigaciones:


  • En 1999 se registró una oleada de denuncias sobre abusos en escuelas, orfanatos e instituciones dirigidas por monjas católicas, curas y miembros de la comunidad eclesiástica en Irlanda.
  • En el 2002 el gobierno de Irlanda estableció un comité especial para fijar compensaciones a las víctimas de abuso, con la condición de que no hablaran públicamente de lo ocurrido.
  • Los últimos reclamos fueron aceptados en setiembre del 2011.
  • En diciembre del 2014 se habían recibido 16.626 denuncias, de los cuales 15.527 obtuvieron compensación financiera.
  • Los costos legales del proceso superan los US$215 millones.


¿Qué pasó con Irene? Irene cuenta que con la ayuda de varios psiquiatras y psicólogos, ha aprendido a dejar atrás lo vivido. Sólo espera una disculpa de la iglesia. "Cuando el comité se formó hablé por primera vez. Fue la primera vez que sentí que podía dejar todo atrás y seguir con mi vida, y que todo el mundo se enteraría de lo ocurrido", dijo Irene. "Esperaba que me dijeran 'lo sentimos', pero nada de eso ocurrió. El comité no estaba diseñado para eso. No había ni siquiera apoyo para las mujeres. Me enfurecí tanto que dije en la última reunión: No estoy aquí por dinero. No quiero su maldito dinero. Lo único que quiero es una disculpa", exclamó. Pero nada pasó.

Aprendiendo a ser feliz
"Aún estoy aprendiendo a vivir con lo que pasó. Dios ha estado conmigo. Y tengo apoyo de psicólogos. Todos los días tengo que vivir con esos recuerdos", exclama Irene. "Tengo días malos, cuando no quiero levantarme ni hacer nada, ni respirar. Pero el apoyo de los psicólogos ha dado resultados”, explica Irene, su objetivo ahora es liberar a la pequeña niña que sufrió en el orfanato de ese pasado, y disfrutar ahora de su familia.
"Jennifer Kelly", hija de Irene, cuenta que su madre ha cambiado desde que las sesiones comenzaron. La primera que vez escuché lo que había pasado. Entonces comprendí que cuando mi mamá había sido dura conmigo, esa experiencia había tenido que ver, y que lo había hecho porque no sabía cómo manejarlo. Y lo hizo para que no me enterara de lo que le había pasado", explica Jennifer. "Pero ahora todo ha estado muy bien en nuestra relación. Los últimos dos años han sido buenos", comenta.


Al pensar en las otras niñas que pasaron por lo mismo y otras personas que han sufrido este tipo de experiencias, Irene advierte que hay ayuda disponible para aprender a vivir con ese pasado lo mejor posible. "Soy una sobreviviente, y me siento mucho mejor conmigo misma. Y a cualquiera que tenga miedo de confrontar lo que vivió le diría que es muy difícil empezar y toma mucho tiempo llegar a sentirse feliz, pero yo lo he logrado. Hoy me siento feliz".
Irene es autora de un libro titulado "Pecados de una Madre", donde cuenta toda su experiencia en el orfanato de Irlanda.

Reflexión final

            ¿Dónde está Dios?, en un ser que posea la cualidad teológica de la bondad, no entiendo como en su bondad pueda permitir el mal. En el planeta tierra, este, el nuestro, las esperanzas están perdidas. La ignorancia es la única venda que nos mantiene en la tranquilidad, quiera Dios seguir manteniéndonos en la ignorancia para no ver esta cruda realidad.